Ven en caricaturas conductas criminales

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En caricaturas se reproducen violencia, racismo o bullying. Considera experto que dibujos animados envían mensajes negativos a los niños

Ruth Zenteno

Muchos padres evitan que sus hijos se expongan a noticiarios y programas nocturnos por considerar que tienen contenidos inapropiados para ellos, pero se olvidan de supervisar las caricaturas que ven los niños, y muchas muestran escenas de erotismo, violencia, bullying, racismo o xenofobia.

En un ejercicio realizado por Erick Gómez Tagle, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), con alrededor de 50 dibujos animados, identificó distintas situaciones en que personajes ejemplifican conductas y estereotipos que envían mensajes negativos a los niños.

Satanismo, travestismo, homoerotismo, exaltación de la rebeldía, y actos crueles, inhumanos y degradantes, son temas que muchos padres no saben cómo o deciden no abordar con sus hijos, pero están presentes en los programas que ven sin la supervisión de un adulto.

Las caricaturas que vimos en la infancia, indicó el experto en política criminal, forman parte del contexto en el que crecemos y a partir del cual empezamos a formar nuestra personalidad.

“Tendríamos que reflexionar hasta qué punto los medios actuales nos muestran un contenido audiovisual que se caracteriza por la violencia o una sexualidad distorsionada. Paulatinamente, en la medida en que los niños y las niñas pasan una gran cantidad del día frente al televisor, se dan dos fenómenos”, explicó Gómez Tagle.

“Uno, la televisión es la nueva niñera electrónica, y dos, muchas conductas que quizás en principio podríamos considerar patológicas, desviadas o antisociales, se van a normalizar”.

Gómez Tagle señaló que es indiscutible el valor educativo de la televisión, y al repetirse en ella constantemente conductas negativas como el alcoholismo o la violencia intrafamiliar, que pueden apreciarse en series como Los Simpson, terminan por invisibilizarse.

“Las caricaturas para adultos tienen un contexto de crítica social, pero hay muchas características que terminan permeando a niños y niñas menores de 8 años, que no saben distinguir cuáles son los materiales adecuados para ellos o cuáles son los que están prohibidos, y también hay un proceso de la naturalización”, apuntó.

Otros ejemplos que mencionó son el de Barbie, que pasó de ser morena a una rubia de dimensiones anatómicamente imposibles, y que ha sentado el ideal de belleza femenina; Olivia, una heroína anoréxica en un triángulo amoroso con un fumador y un pretendiente violento, y Jessica Rabbit, ícono virtual de la mujer fatal, que seduce lo mismo a personajes de ficción que personas reales.

“Se empieza a romper la división entre fantasía y realidad; cuando nosotros hemos estudiado casos reales de pedófilos o pederastas, nos damos cuenta de que no es un comportamiento que nace de un día para otro, simplemente tiene que dar el paso de la fantasía a la realidad”, detalló Gómez Tagle.

No basta con señalar que algunas animaciones son para un público adulto, porque están al alcance de niños que no saben discriminar; de la misma manera, ver este tipo de caricaturas puede ser un factor, pero no la única causa de un comportamiento criminal, enfatizó el investigador.

¿Mala influencia?

Estos son algunos dibujos animados analizados por Erick Gómez Tagle.

CAPITANAZO
Es machista, polisexual y necrófilo.

BUGS BUNNY
Le gusta disfrazarse de mujer y besar hombres.

ROGER
El extraterrestre es hedonista, amoral y consume alcohol y drogas.

ERIC CARTMAN
Es burlón, xenófobo y le gusta disfrazarse de Hitler

MAESTRO ROSHI
Le gustan mucho las mujeres jóvenes y se dedica a espiarlas.

 

ASÍ LO DIJO

“Las caricaturas para adultos tienen un contexto de crítica social, pero hay muchas características que terminan permeando a niños y niñas menores de 8 años, que no saben distinguir cuáles son los materiales adecuados para ellos”.

Erick Gómez Tagle,
Investigador del Inacipe.

http://www.reforma.com/libre/online07/edicionimpresa/default.shtm?seccion=primera