Los “Homosexualistas” o Lobby Gay

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3.- Los “Homosexualistas” o Lobby Gay

Este grupo de personas es el que realmente representa una amenaza para la sociedad; afectando por igual a homosexuales y heterosexuales.

Y es que, dentro de aquellos que han cedido a la práctica de la homosexualidad, existen dos grupos, como ya mencionamos:

  • Los que la viven con discreción, en la intimidad; y 
  • Y aquellos que promueven la homosexualidad como una forma de vida; a estos últimos se les identifica como homosexualistas o Lobby Gay

Los homosexualistas argumentan, a pesar de la sólida evidencia científica en contra, que su condición homosexual es innata y no es una enfermedad para afirmar que se trata de un hecho natural; y que por lo tanto, nada pueden hacer con su comportamiento, por lo que la sociedad tiene la obligación, no solo aceptarles, sino de “aprender” de ellos.

Incluso se dicen ofendidos si nos referimos a ellos como enfermos (como si las enfermedades fueran objeto de vergüenza; cuando es de admirar la labor de los grupos de “Alcohólicos Anónimos”)

Y es que nada es más devastador para la agenda del Lobby Gay que la afirmación de que la homosexualidad puede ser curada.

Sin embargo, no todos los homosexualistas son homosexuales; ya que hay entre ellos también personas heterosexuales que buscan imponer a la sociedad esta conducta sexual equivocada:

  1. Hay unos que, con aires erróneos de libertad, tolerancia, democracia o modernidad, promueven la homosexualidad “argumentando” que este es un “derecho humano”, ya que cada quien es libre de vivir su sexualidad como le plazca.

Y esto es cierto en la vida privada, ya que nadie tiene derecho a meterse en la recamara de nadie y decirle como deben ser sus relaciones sexuales.

Pero NO existe derecho humano alguno relacionado con la conducta sexual; ni en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ni en ningún otro documento de las NNUU.

     Sin embargo, cuando ese comportamiento sexual se convierte en activismo público e invade la intimidad de nuestras familias, se nos está privando de la libertad de educar a nuestros hijos de acuerdo a las normas establecidas por la naturaleza o a nuestras creencias; y se nos impone una conducta sexual científicamente probada como dañina (ver inciso No. 5 de este documento)

Así mismo, dentro de los homosexualistas hay personas con grandes intereses económicos; donde la Industria del Sexo, explota la difícil situación de los homosexuales para “llevar agua a su molino”:

  1. Los que están enfocados a la explotación del comercio sexual (prostitución, pornografía, pederastia, etcétera), que ven en la aceptación de la homosexualidad un excelente medio para eliminar las barreras morales que afectan sus intereses.

Una simple referencia: los tres negocios ilícitos más importantes en el mundo son, en orden de importancia:

1º El tráfico de armas

2º La trata de personas (incluidas la pornografía y prostitución infantil)

3º El narcotráfico  

  1. Y otros cuyos negocios dependen en gran medida de la promiscuidad sexual (conducta sexual desordenada), como lo son los fabricantes de:
  • Preservativos y anticonceptivos,
  • Medicamentos e instrumental abortivo,
  • Medicamentos contra el SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual (ETS). Como referencia, hace 45 años se hablaba de solo tres ETS; el día de hoy son comunes más de 23, varias de ellas no pueden evitarse con el condón y/o son incurables y/o mortales.

Y es que, una vez roto el vínculo de la sexualidad con la naturaleza del ser humano, todo tipo de placer sexual es “válido”; hasta el más pervertido (por ejemplo, Alemania legalizó la zoofilia o bestialidad —las relaciones sexuales de personas con animales— en 1969)

El primer paso dado por la Industria del Sexo fue el romper el vínculo natural entre el sexo y la procreación; y ahora pretende culminar su estrategia, desligando la sexualidad de la relación natural entre seres humanos complementarios.

Como dice el dicho, “A río revuelto, ganancia de pescadores”; y es que con esto, el sexo se vuelve meramente un mecanismo de placer erótico, desligado de cualquier contenido afectivo y de todo fin ulterior a la mera sensualidad; creando un gran negocio, tanto para los que promueven el comercio sexual, como para los que ganan facilitándolo o “curando” sus efectos negativos.

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