Las madres trabajadoras sufren mayor estrés que los padres

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Las madres trabajadoras ajustan más sus horarios para poder atender cuestiones familiares

Pensar en los asuntos familiares provoca estrés en las madres trabajadoras, pero no en los padres. A lo largo del día, tanto madres como padres trabajadores tienen las mismas probabilidades de darle vueltas a la cabeza a cuestiones relacionados con su familia. Sin embargo, sólo son las madres quienes aumentan su estrés con este tipo de trabajo intelectual, así como las emociones negativas, según la última investigación presentada en el Encuentro Anual de la Asociación Americana de Sociología (American Sociological Association).

«El hecho es que, como las madres asumen mayor responsabilidad en el cuidado de sus hijos y de su casa, cuando comienzan a pensar en cuestiones relacionadas con la familia, lo hacen centrándose en los aspectos menos agradables, siendo mucho más propensas a preocuparse» explica Shira Offer, autora del estudio y profesora en el Departamento de Sociología y Antropología de la Universidad Bar Ilan de Israel.

Mucho se ha escrito sobre el reparto desigual en las tareas del hogar y en el cuidado de los hijos por parte de los padres, pero la mayoría de los estudios que han abarcado este campo se han dedicado a examinar comportamientos específicos. «Estos estudios se centran en el aspecto físico de las tareas y exigencias de los padres, que de esta forma pueden medirse y cuantificar con más facilidad. Sin embargo, gran parte del trabajo que hacemos tiene lugar en nuestra cabeza. Estamos casi siempre preocupados con las cosas que tenemos que hacer, pensamos en ello y nos estresamos por la preocupación de no olvidarnos de nada o porque nos dé tiempo a hacerlo. Esta forma de pensar y preocuparse puede perjudicar nuestro comportamiento, haciendo más difícil concentrarnos en nuestras tareas, incluso llegando a afectar a nuestro sueño. Este trabajo mental es el punto central de mi estudio» explica Offer.

«Estudio 500 Familias»

Este estudio se basa en los datos de «500 Family Study», una investigación que fue diseñada en Estados Unidos sobre las familias de clase media y el equilibrio entre el trabajo y la vida familiar. Con este macro estudio se obtuvo información desde 1999 a 2000 de familias que vivían en 8 ciudades de Estados Unidos. La mayoría de los padres del estudio 500 Familias tenían un alto nivel educativo, empleados en ocupaciones profesionales y con un trabajo con largas jornadas, receptores de un salario superior a familias de clase media de muestras representativas de otros países.

Offer en su estudio ha usado una muestra determinada de este estudio, formada por 402 madres y 291 padres de familias con dos fuentes de ingresos que ha completado con un diario que recoge información sobre el contenido y el contexto de experiencias individuales, así como de las emociones derivadas durante el curso de una semana.

Una de las ideas que ha obtenido de ello es que, mientras las mujeres emplean de media 29 horas a la semana a pensar en sus problemas, lo hombres menos, 24. Sin embargo, tanto hombres como mujeres invierten un 30% de sus pensamientos en cuestiones familiares. «Esperaba que la diferencia de género en el trabajo intelectual, especialmente en asuntos familiares, fuera mayor». «Lo que muestra mi estudio es que esta diferencia de género es una cuestión más de calidad que de cantidad».

¿Por qué? El pensar de forma negativa en cuestiones relacionadas con la familia influye en el bienestar de las mujeres, pero no en la de los hombres. Las expectativas sociales empujan a la mujer a asumir el rol de cabeza de familia, abordando los asuntos menos agradables. «Creo que lo que hace que este tipo de pensamientos casi siempre negativos provoquen estres en las mujeres es el hecho de que casi siempre sean ellas las únicas juzgadas y quienes tienen que rendir cuentas en temas relacionados con la familia» explica Shira Offer.

«Sabemos que las madres son las que normalmente ajustan sus horarios de trabajo para compatibilizarlo con la familia, para poder estar en casa cuando por ejemplo un hijo se pone malo. Por lo tanto, las madres quizás sientan que no dedican suficiente tiempo a su trabajo y se preocupen más por ello. Esto muestra la doble carga que sienten, y la presión por querer ser «buenas» madres y «buenas» trabajadoras», continúa Offer. «Por el contrario, parece que los padres tienen mayor capacidad de dejar de lado las preocupaciones laborales, trazando un límite entre trabajo y vida familiar. Creo que los padres pueden permitirse hacer esto porque otros asumen mayor responsabilidad en las labores de la casa y en el cuidado de sus hijos».

El papel de los padres

El estudio sugiere que los padres deben asumir un papel mayor en el cuidado de la familia para que las madres que trabajan reduzcan su estrés y hagan más llevadera esa carga que sienten. «Es cierto que hoy en día los padres están más involucrados en el cuidado de sus hijos y hacen más tareas de la casa que en generaciones anteriores, pero la mayor responsabilidad en la esfera doméstica sigue siendo para las madres. Esto tiene que cambiar» continúa Offer.

«Se debe fomentar más que penalizar la actividad en la esfera doméstica de los padres. Esto debería llevarse a cabo desde las autoridades, ofreciendo más facilidades para que los padres, por ejemplo, puedan salir antes del trabajo, entrar más tarde o tener la posibilidad de tomarse horas libres para resovler asuntos de familia. Si los padres pudieran hacer este tipo de cosas sin sentir miedo por mostrar menos compromiso con el trabajo, asumirían más responsabiliad en casa, lo que llevaría a una perfecta igual de géneros» conluye el estudio.

http://www.abc.es/sociedad/20130812/abci-problemas-familiares-estres-madres-201308101224.html