La educación debe aprovechar al máximo el potencial de cada sexo

0
302

El diagnóstico actual sobre educación muestra que las chicas están obteniendo mejores resultados académicos que los chicos. Sin embargo, para Linda Sax –profesora de la Universidad de Los Ángeles y experta en la llamada “brecha de género educativa”– la realidad no es tan simple.

Si se reduce la cuestión a un asunto de notas o de porcentajes de alumnos graduados, es cierto que las alumnas superan a sus compañeros desde la primaria hastala universidad. Pero esta atención exclusiva a la parte más medible de la experiencia académica provoca que frecuentemente se pierdan de vista otros aspectos en que los hombres aún adelantan a las mujeres; y no solo en lo referido a las matemáticas, también en cuestiones como la confianza en las propias habilidades intelectuales, o para hablar en público o cuestionar las ideas del profesor.

Sax ha participado recientemente en la XIX edición de los Diálogos de Educación organizados por Confederación de Padres de Alumnos (Cofapa). Allí ha expuesto los resultados de sus investigaciones sobre la diferente influencia en chicos y chicas de varios factores educativos.

La experiencia académica es diferente en chicos y chicas, lo que debería reflejarse en el proceso educativo

Diferente experiencia educativa, no solo notas

En un trabajo publicado en 2009, para el que se entrevistó a más de 17.000 alumnos y alumnas de primer año de carrera, Sax analizó el efecto en unos y otras de distintos factores asociados a la vida académica. Una de las conclusiones es que la autonomía respecto a la familia (en Estados Unidos es muy frecuente cambiar de ciudad al comenzar los estudios universitarios) es mayor en los chicos de primero de carrera que en sus compañeras de curso. El estudio observa una asociación entre esta autonomía (expresada en la frecuencia de los contactos con la familia y en las propias impresiones de los encuestados) y la confianza de los estudiantes en sus habilidades intelectuales.

En cuanto a la interacción con los profesores, ellas son más sensibles, para bien y para mal (acusan más un comentario desdeñoso o demasiado seco del profesor); además, se sienten menos cómodas al cuestionar las ideas del profesor, lo que desincentiva su espíritu crítico.

La organización del tiempo no es tan determinante para las chicas como para los chicos. La relación entre horas de estudio y resultados académicos es bastante más directa para ellos; ellas son más capaces de simultanear los estudios con un trabajo parcial o con la práctica periódica de deporte sin que afecte a sus notas.

Beneficios de los colegios solo para chicas

Según otras investigaciones de Linda Sax, los colegios solo para chicas consiguen, de hecho, mejorar su rendimiento en aspectos en los que tradicionalmente están en desventaja con respecto a los chicos.

Las chicas educadas en colegios diferenciados no solo obtienen mejores notas; también están más comprometidas con las cuestiones políticas y culturales

En 2009 Sax publicó los resultados de una investigación que comparaba varios factores del comportamiento, académico y no académico, de chicas que se acababan de graduar en institutos mixtos y de educación diferenciada. Aunque advertía de que muchas de las diferencias parecían tener que ver sobre todo con variables demográficas o socioculturales (etnia o nivel socioeconómico de las estudiantes), otras seguían siendo significativas aun después de controlar estos elementos.

Por ejemplo, las estudiantes de colegios diferenciados estaban más comprometidas con su carrera académica (dedicaban más tiempo a su estudio y a dar clases particulares a otras alumnas), y con las cuestiones políticas y culturales de su entorno. Confiaban más en sus habilidades matemáticas, informáticas y oratorias, terrenos habitualmente dominados por los chicos. Además, eran más proclives a escoger una ingeniería como grado universitario (aunque todavía muy por debajo de sus compañeros varones).

En los colegios diferenciados católicos, además de las diferencias citadas, las chicas obtenían resultados considerablemente mejores en los exámenes nacionales que las estudiantes de otros colegios católicos mixtos, y con mayor frecuencia escogían su carrera por motivos académicos (intereses, calidad de la enseñanza, perspectivas de cursar un postgrado) en vez de económicos –los centros católicos suelen tener alumnos de menor estatus económico que los independientes–.

El conocimiento de estas diferencias entre chicos y chicas en cuanto a la experiencia de la vida académica –que no se reduce solo a las notas– debería llevar a los profesores a adaptar su docencia y su interacción con los alumnos de cada sexo. Las escuelas de educación diferenciada no son la única manera de aprovechar el potencial específico de cada uno; pero una escuela solo para chicas podría, por ejemplo, incidir en el aspecto de la confianza para hablar en público o en el cuestionamiento de las ideas de los profesores, factores relacionados con la capacidad de liderazgo (se suele hablar de una brecha de confianza, confidence gap, que perjudica a las mujeres en el mundo laboral).

No es solo cuestión de preferencias

Según Linda Sax, la mayor representación de los chicos en las carreras de ciencias no es una cuestión solo de preferencias: “se debe a años de tópicos que pintaban estos campos como cosa de chicos”. La falta de vocaciones científicas femeninas también se explica, en su opinión, porque no se ha sabido exponer las potenciales implicaciones sociales que tienen estas disciplinas. Las chicas son proclives a escoger carreras con impacto social, y se beneficiarían de un cambio en la forma de presentar las ingenierías o la informática.

Sax opina que aún quedan importantes cuestiones por investigar en el terreno de la experiencia educativa de chicos y chicas: ¿por qué se producen tantas diferencias de resultados entre alumnas de colegios solo de chicas y mixtos?, ¿y qué lecciones podrían aplicarse estos últimos?; ¿qué tipo de estudiante se beneficia más de la educación diferenciada?; ¿qué ocurre con los centros solo para chicos?

http://www.aceprensa.com/articles/la-educacion-debe-aprovechar-al-maximo-el-potencial-de-cada-sexo/